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El edificio único que refleja lo que aportan a la sociedad dos profesiones fundamentales.

 

Recuperar espacios, restaurar elementos de patrimonio histórico, crear productos innovadores que permiten a un país ser más fuerte, diseñar infraestructuras claves para el desarrollo de una sociedad… El papel que desempeñan los profesionales de la ingeniería y la arquitectura es fundamental para mejorar la vida de las personas y favorecer que los territorios crezcan.

 

Para acercar a los estudiantes de secundaria y bachillerato y al público general a estas dos disciplinas, estos días se celebra en Zaragoza la XI Semana de la Ingeniería y la Arquitectura, en la que tendrán lugar numerosas actividades como talleres, conferencias, exposiciones o torneos de videojuegos. Una cita ideal para poner en valor la contribución de ambos campos al progreso, aspecto en el cual la construcción de Torre Zaragoza, el primer rascacielos residencial que se levantará en la capital aragonesa, constituye un ejemplo único.

Sus 104 metros de altura permitirán al inmueble presidir la ciudad desde una ubicación inmejorable, la cual, además, cuenta alrededor con todo lo necesario para conformar un entorno de ensueño. En pleno centro arquitectónico de la urbe, este edificio contará con dos piscinas, una pista de pádel, un gimnasio, un amplio garaje, ascensores de gran capacidad, un portal creado para la relajación, amplias zonas verdes, cinco plantas de garaje con 441 plazas y 285 trasteros.

Una de las principales señas de identidad del inmueble es su respeto al medio ambiente. Y es que, todas las viviendas están provistas de un sistema individual de aerotermia que proporciona aire puro, filtrado y libre de contaminación. El edificio ha sido diseñado siguiendo los criterios Passivhaus, un estándar de construcción que permite un ahorro de hasta un 80% en el gasto de calefacción y refrigeración en comparación con el de las viviendas convencionales y que lo convierten en un rascacielos sostenible de consumo casi nulo, lo que repercutirá en una reducción considerable de los costes las facturas mensuales.

Además de un riguroso control de los puentes térmicos y del aprovechamiento óptimo del soleamiento que en él se lleva a cabo, el rascacielos posee una segunda piel que crea una cámara de aire entre la fachada exterior y la interior y protege a las viviendas de los cambios de temperatura exteriores.

Asimismo, cabe destacar sus siete ascensores con capacidad para 13 personas y dos montacargas de tamaño especial destinados a facilitar el transporte de muebles y elementos de gran tamaño a las últimas plantas del edificio, los cuales harán más cómoda su estancia a los vecinos, pues se sirven de las últimas tecnologías para que los viajes puedan ser rápidos y suaves, llegando a triplicar las velocidades convencionales. Además, se han incorporado correas de tracción que reducen la huella de carbono.

Otra de las muestras de lo que el edificio aporta a los sectores es que ha sido modelado en BIM (Building Information Modeling), una metodología de trabajo que consiste en la preconstrucción virtual del inmueble con una base de datos visual. No se trata de un simple modelado 3D, sino de una herramienta que desarrolla equivalentes virtuales de cada fase de construcción del inmueble, prototipos que permiten conocer el comportamiento de los elementos antes de su edificación. Una técnica, en suma, que ofrece multitud de ventajas en diversas cuestiones como la reducción en los tiempos y los costes, la generación automática de la información o la detección de errores y colisiones.

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