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La parte por el todo (Parte II)

La semana pasada vimos cómo una pieza arquitectónica puede transformarse en un potente símbolo de la ciudad que lo alberga, incluso de todo un país. Al mencionar la Torre Eiffel siempre pensamos en París, el Taj Mahal nos traslada automáticamente hasta la India y aunque no sepas nada de Sídney o de la cultura australiana, seguro que te suena una ópera formada por una especie de conchas blancas. Hoy os traemos más ejemplos del poder de la arquitectura en el mundo:

 

  1. La Sagrada Familia de Barcelona

No hay turista que pise Barcelona y no vaya a visitar la Sagrada Familia, la gran obra de Gaudí. En eterna construcción, algunos piensan que es la excusa perfecta para volver a la ciudad algún día. La primera piedra fue colocada el 19 de marzo de 1882, por lo que si las obras finalizasen en 2026, como está previsto, habrán pasado 144 años, casi siglo y medio. Además, coincidiría con el centenario de la muerte del maestro.

  1. La Torre de Pisa

Si has visitado Italia y has pasado por la famosa torre inclinada, seguro que te has hecho la correspondiente foto en la que, a través de la perspectiva, parece que sujetas el edificio.  Si no lo has hecho, seguro que viste decenas de turistas posar de forma extraña a unos metros de la torre y ahora por fin comprendes qué estaban haciendo.

No fue diseñada tal y como ahora la conocemos, sino que fue el paso del tiempo, unos materiales poco estables y unos cimientos débiles los que le dieron esa inclinación por la que ahora es famosa.

  1. El Big Ben de Londres

Aunque técnicamente “Big Ben” hace referencia solo a la enorme campana que se instaló en el interior del reloj, el nombre se ha extendido a toda la torre en su conjunto. Este reloj, que forma parte del Palacio de Westminster, se ha convertido en un icono británico conocido mundialmente.

Una de las curiosidades más llamativas es que para que el reloj no se retrase ni un segundo, se han servido de unos cuantos peniques que se ponen y se quitan del péndulo para ralentizar o apresurar las agujas.

  1. El Partenón de Atenas

La capital griega conserva este espectacular templo dórico dedicado a la diosa Atenea, creado casi exclusivamente en mármol blanco y construido en el siglo V a.C. Este templo, que hoy es uno de los principales atractivos turísticos de Grecia, se utilizó, a lo largo de la historia, como iglesia bizantina, iglesia latina, mezquita, e incluso, como almacén de pólvora.

  1. La catedral de San Basilio de Moscú

Quizás muchos desconozcan el nombre, pero sin duda, conocerán la imagen. Esta catedral, situada en la Plaza Roja de Moscú, es probablemente la edificación más famosa de toda Rusia. Se trata de un templo ortodoxo del siglo XVI famoso en el mundo entero por sus coloridas cúpulas en forma de bulbo. Esta maravilla ha sobrevivido a incendios, a las tropas de Napoleón y al plan de demolición de uno de los colaboradores de Stalin. Finalmente, en 1990 fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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