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Torre Zaragoza, un rascacielos para el planeta

El primer rascacielos residencial de la capital aragonesa en superar los 100 metros de altura puede enorgullecerse de ser un edificio sostenible con un consumo energético prácticamente nulo. Torre Zaragoza ha sido diseñada siguiendo criterios Passivhaus, un estándar de construcción que centra sus esfuerzos es crear el binomio perfecto entre eficiencia energética y ahorro económico.

El despacho de arquitectos encargado de este proyecto es Ingennus Urban Consulting, una compañía aragonesa que cuenta con profesionales con más de tres décadas de experiencia en el sector. Sus arquitectos son miembros del Building Research Establishment’s Environmental Assessment Method (BREEAM), tienen el sello de responsabilidad Social de Aragón y están acreditados como ‘PassivHause Designer’ y ‘PassivHause Tradeperson’. Concretamente, las personas que firman el proyecto son Joaquín Lahuerta, que ha sido galardonado con varios premios internacionales; José María Lahuerta, que posee un Máster en Edificación, y Ferrán Calzada, especializado en edificios de consumo casi nulo.

El concepto de casa pasiva, que nació en Alemania en 1988 de las mentes de  Bo Adamson y Wolfgang Fesit, está basado en cinco principios fundamentales: un aislamiento térmico excelente, ausencia de puentes térmicos, puertas y ventanas de altas prestaciones, hermeticidad del aire y una ventilación mecánica con sistema de recuperación de calor.

Entre las ventajas de los edificios pasivos destacan el ahorro energético y la reducción de la huella ecológica. Torre Zaragoza logra un ahorro de hasta un 75% en el consumo de calefacción y refrigeración en comparación con el gasto que se produce en una vivienda convencional, lo que repercute en una notable reducción en las facturas todos los meses, además de ser beneficioso para el medioambiente. Gracias a su fachada ventilada, su sistema individual de aerotermia y a que no es necesario abrir ventanas para ventilar, el ‘confort’ acústico y térmico que se crea en el interior de los hogares es excelente. Otro de los beneficios radica en que el rascacielos proporciona aire filtrado y libre de contaminación a todas las estancias gracias a un sistema de ventilación que lo limpia mediante un recuperador de calor.

El mayor inconveniente es que el coste de crear un edificio pasivo aumenta entre un 5 y un 10% con respecto a un proyecto sin estas características. Sin embargo, en Torre Zaragoza este incremento del gasto no repercute en el precio de las viviendas, ya que ha sido asumido por el promotor.

Según la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios, todas las viviendas que se diseñen a partir del año 2020 deberán tener un consumo de energía casi nulo. Torre Zaragoza se convierte en un edificio adelantado a su tiempo y que vela por el planeta.

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